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El cambio climático antropogénico amplificó la virulencia y extensión de las tormentas asociadas a la catastrófica dana de Valencia de 2024

17/02/2026 Un estudio liderado por la Universidad de Valladolid y la Agencia Estatal de Meteorología y publicado en Nature Communications, estima que el cambio climático antropogénico intensificó la tasa de precipitación intradiaria en un 21% y aumentó el volumen total de lluvia en la cuenca del Júcar en un 19%. El área afectada por precipitaciones extremas (superiores a 180 mm) se expandió un 55% debido al calentamiento global. El estudio atribuye esta intensificación al aumento del contenido de humedad y a una mayor inestabilidad atmosférica, procesos exacerbados por el calentamiento del Mediterráneo.

Un nuevo estudio científico liderado por investigadores de la Universidad de Valladolid (UVa) y de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), y con participación destacada del CSIC y otras instituciones internacionales, ha cuantificado por primera vez el impacto directo del cambio climático antropogénico en las tormentas que provocaron las inundaciones relámpago que devastaron Valencia el 29 de octubre de 2024. Los resultados, publicados hoy en la prestigiosa revista Nature Communications, demuestran que el calentamiento global hizo el evento significativamente más intenso y destructivo.

La investigación, titulada "Human-induced climate change amplification on storm dynamics in Valencia's 2024 catastrophic flash flood", emplea una metodología avanzada de atribución basada en la física con simulaciones numéricas de alta resolución (1 km). Comparando las condiciones climáticas actuales ("factuales") con un escenario simulado sin influencia humana ("contrafactual"), el estudio concluye que las condiciones actuales provocaron un aumento de aproximadamente el 20 % en la intensidad de la lluvia horaria por cada grado de calentamiento. Este aumento es incluso superior al esperable según la teoría de Clausius-Clapeyron, que establece que por cada grado de calentamiento adicional la atmósfera es capaz de retener un 7 % más de vapor de agua.

Una tormenta con más energía y mayor impacto

El estudio revela que la DANA se alimentó de un Mar Mediterráneo anómalamente cálido, lo que incrementó la humedad atmosférica y la inestabilidad (CAPE), generando corrientes ascendentes más vigorosas y una mayor formación de granizo y graupel dentro de las nubes.

El equipo investigador del estudio, liderados por María Luisa Martín Pérez y Carlos Calvo Sancho (autor principal del estudio), de la Universidad de Valladolid y Juan Jesús González Alemán, de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), detalla cifras contundentes sobre la amplificación del evento debido a la acción humana:

1. Intensificación de la lluvia: La tasa de precipitación acumulada en 6 horas se intensificó aproximadamente un 20 % respecto a lo que hubiera ocurrido en un clima preindustrial.

2. Mayor extensión territorial: El área afectada por precipitaciones extremas (superiores a 180 mm, umbral de aviso rojo de Aemet) aumentó un 55 %.

3. Impacto hidrológico: El volumen total de lluvia descargada sobre la cuenca del río Júcar se incrementó cerca del 20 %.

Mecanismos físicos de la catástrofe

El análisis destaca que el cambio climático ha alterado la termodinámica de las tormentas en la región. "El aumento de la temperatura del mar y del aire permite que la atmósfera retenga y transporte más vapor de agua, actuando como combustible adicional para enormes tormentas, transformándolas en más virulentas y complejas", explica el equipo investigador.

Los hallazgos derivados de las simulaciones concluyen que los procesos no lineales que ocurren en el interior de las tormentas provocan que pequeños incrementos en la evaporación y el flujo de vapor de agua da lugar a grandes incrementos en liberación de calor latente y corrientes ascendentes, y que han sorprendido a los investigadores. Esto podría indicar incluso que un mayor dinamismo de la tormenta aumenta su eficiencia en cuanto a lluvias; una gran tasa de precipitación generada por cantidad de vapor de agua que absorbe de los alrededores. Estos factores son fundamentales para hacer más violentas las tormentas y con mayor poder destructivo.

Todo ello interactúa provocando una mayor intensidad de precipitación (+20.6 % intensidad en seis horas) y un notable incremento del área de precipitación (+55.4 % de superficie que supera el umbral de 180 mm). Asimismo, la mayor actividad tormentosa favoreció que la cantidad de vapor de agua disponible para posteriormente provocar las lluvias fuese extraordinariamente elevada.

La urgencia de la adaptación

Este estudio subraya que los eventos extremos en el Mediterráneo occidental podrían estar evolucionando hacia escenarios de mayor peligrosidad debido al calentamiento global, con formación de tormentas más virulentas y complejas. Los hallazgos ponen de manifiesto la importancia de dedicar recursos a investigar y mejorar el conocimiento sobre extremos climáticos futuros. El estudio también muestra la necesidad urgente de implementar estrategias de adaptación efectivas, incluida la predicción y monitorización de estos fenómenos, así como revisar la planificación urbana para hacer frente a riesgos hidrometeorológicos crecientes en un mundo que se calienta rápidamente.

Sobre el estudio El trabajo ha sido liderado por un equipo multidisciplinar del Departamento de Matemática Aplicada de la Universidad de Valladolid, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), con participación del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, CSIC-UV-GVA), el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), la Universidad Complutense de Madrid y el ETH de Zúrich, entre otros.

Enlace al artículo original: Calvo-Sancho, C., et al. (2026). Human-induced climate change amplification on storm dynamics in Valencia's 2024 catastrophic flash flood. Nature Communications.
https://www.nature.com/articles/s41467-026-68929-9

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