La borrasca Harry fue la octava borrasca o dana de gran impacto de la temporada 2025-2026 y recibió su nombre por parte de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) el 16 de enero de 2026 a las 14:10 UTC. Se trató de una borrasca extensa pero poco profunda, que se desarrolló inicialmente en el norte de África, concretamente al sureste de Túnez, y que posteriormente se desplazó profundizándose hacia el Mediterráneo central. Aunque su centro se mantuvo alejado de la península ibérica, su evolución y la disposición de los campos de presión y vientos inducidos del noreste sobre la fachada mediterránea, provocaron un episodio adverso significativo en el este y sureste peninsulares y Baleares, especialmente entre los días 19 y 20 de enero de 2026, con un fuerte temporal marítimo, precipitaciones localmente intensas y persistentes, y rachas de viento muy fuertes.
Evolución de la borrasca
Harry se formó en un entorno de una extensa zona de bajas presiones y circulación ciclónica cerrada en niveles medios y altos de la troposfera situada sobre el norte de África. El reflejo de dicha zona de bajas presiones en niveles bajos y su posterior profundización fue el germen de la borrasca Harry. El mínimo en superficie se desarrolló al sureste de Túnez y comenzó a profundizarse al desplazarse hacia el norte, entrando en el Mediterráneo central.
Durante los días 19 y 20 de enero, la borrasca se situó al sur de Córcega y Cerdeña, y a medida que se profundizaba se estableció un marcado gradiente de presión sobre el Mediterráneo occidental. Esta configuración dio lugar a un flujo persistente muy húmedo de componente este y noreste sobre la fachada mediterránea de la Península y Baleares. Asociados a este flujo, se desarrollaron frentes y líneas de inestabilidad que afectaron principalmente a Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares y, en menor medida, a otras zonas del litoral mediterráneo y del noreste peninsular, y que provocaron precipitaciones fuertes y persistentes en estas zonas.
Por otra parte, la profundización de la borrasca aumentó el gradiente bárico al este de la Península, especialmente el día 20, y el viento intenso asociado junto con el largo recorrido marítimo favoreció un temporal costero notable en gran parte del área mediterránea, incluyendo zonas del litoral sur oriental andaluz, con oleaje intenso que fue aumentando progresivamente desde el día 19 y alcanzó su máximo durante el día 20 de enero. Al mismo tiempo, esta configuración del flujo en niveles bajos favoreció las precipitaciones que se intensificaron de forma local, especialmente en el noreste peninsular y Baleares, con acumulados importantes en algunas estaciones, destacando los registrados en el sureste de Girona, que dieron lugar a la emisión de un aviso rojo por valores extremos de precipitación muy persistente.
Avisos emitidos, principales observaciones e impactos
Debido a la previsión de fenómenos adversos, se activaron avisos por viento muy intenso, lluvias y especialmente por fenómenos costeros, en amplias zonas del litoral mediterráneo y Baleares. Los avisos por oleaje alcanzaron nivel naranja en algunas zonas de costa, y se activó el aviso de nivel rojo por precipitaciones persistentes en el Ampurdán durante el día 20 de enero.
En cuanto a las observaciones, las precipitaciones acumuladas fueron muy significativas en el noreste peninsular y Baleares. El día 19 en Baleares y en estaciones como Escorca y el entorno de la Serra de Tramuntana se superaron ampliamente los 100 mm en el episodio. El día 20 se registraron acumulados superiores a 150 mm en puntos de Girona, como L'Estartit, superándose puntualmente los 180 mm, y valores por encima de 120 mm en otras zonas de la provincia de Girona y del norte de Mallorca. Como consecuencia de estas precipitaciones extremas, en Girona hubo una persona fallecida al ser arrastrada por el agua en una riera desbordada por las intensas lluvias. El viento fue otro de los elementos destacados del episodio. Se registraron rachas muy fuertes en zonas expuestas, tanto en la Península como en Baleares. En Baleares, la Sierra de Alfàbia alcanzó rachas superiores a 100 km/h, mientras que en la Península se registraron
rachas cercanas o superiores a 80 o 90 km/h en áreas de montaña del sureste peninsular. El temporal marítimo fue uno de los impactos más relevantes de la borrasca Harry. Los
datos de boyas de Puertos del Estado reflejaron un aumento muy significativo del oleaje. En la boya de Barcelona II se registró una altura máxima del oleaje de más de 7 m durante la mañana del 20 de enero. En la boya de Mahón, el temporal fue aún más intenso, con una altura máxima del oleaje en torno a los de 10 m. En la boya de Valencia, se observaron alturas máximas próximas a 7 m. Este fuerte oleaje provocó incidencias en puertos, paseos marítimos y zonas costeras, con daños puntuales en infraestructuras y episodios de rebase del mar. Entre los impactos más destacados se registraron cortes puntuales de carreteras por acumulación de agua, desprendimientos en zonas de montaña, incidencias en el tráfico marítimo y portuario, y cancelaciones o retrasos en conexiones marítimas con Baleares. En áreas
urbanas del litoral mediterráneo se produjeron anegamientos localizados, especialmente en zonas con drenaje insuficiente, y el fuerte oleaje causó daños menores en mobiliario urbano y paseos marítimos.